12 oct. 2014

busco versos

voy de facebook a gmail,
varias veces actualizo,
paso a google,
no sé qué googlear.
abro el libro que me compré en la feria
de poesía
leo
versos
que me arranquen
el alma un rato
que la tengo endurecida
una piedra en el zapato

¿no debería ser etérea?

busco versos ligeros
que envuelvan el alma
como zapatos gastados
y la lleven lejos,
muy lejos de acá,
sin sentir que camina
como si fuera puro aire que se desplaza
sin adherirse a ninguna materia.

15 jun. 2013

Retrovisor


La mirada en el horizonte, el hombre avanza
zigzagueando autos parados en rojo,
atraviesa los rayos de sol que llegan directo a mis pupilas
y hace sombra.
Es la primera mañana fresca de muchas.

Tiene la remera blanca manchada de sangre.
Le cruza el pecho la mancha
un manotazo con la palma abierta.
Un arnés negro marca la cintura
más pecho parece que tuviera
hinchado como gladiador romano
se mueve en las arenas de concreto.

Un hombre arcaico y la mirada mansa
busca el camión frigorífico a cincuenta metros,
tecnología del frío, higiene, carne animal fresca.
El hombre carga media res
animal que asesinó otro hombre
mediante cierta técnica de avanzada.

Es de otro la culpa y la sangre en las manos.
Como cazador primitivo
carga sobre los hombros su presa
entre autos y colectivos, motores recalentados,
alguna bocina suena.
No hay muerte aséptica.

El gesto primitivo, matar para comer,
mediado por una cadena de frío.
Un hombre mató a un animal,
otro cruza una calle céntrica
con la bestia sobre los hombros
y un arnés en la cintura.
Lleva sangre en la trama blanca de su ropa.

Avanzo y sigo a paso de hombre
la espalda gallarda por el retrovisor.
Es una espalda para no dejar de ver
media res descansa sobre sus hombros.

21 abr. 2012

Son parte de un paisaje que muta

Adentro

Los objetos cotidianos dispuestos en un orden transitorio y sin embargo, inmóvil. Dos o tres libros sobre la mesa de luz, un frasco de crema humectante, un teléfono. Ropa amontonada sobre un banco de plástico. Las cortinas entreabiertas, una brisa de final de tarde. Encendida, la televisión sin volumen. Ruido de autos y jornada laboral que termina. El hastío y el silencio dentro de la habitación.

También hay juguetes sobre la cama. En el piso, Barbie toma el té con Ken y sus amigas Barbies. Conversan. Comen pastel y panecillos en español neutro. La mesa está servida sobre un mantel de nylon adornado de corazones azules. Si se los mira al revés, nota Camila, los corazoncitos parecen narices de esqueleto. Asiento dudosa. Es algo que jamás habría que decir en un test de Rorschach. Las respuestas correctas no son únicas, siempre y cuando la valoración sea positiva. Sólo se precisan buenos pensamientos para un mundo que va hacia adelante.

En la tele se suceden imágenes sobre Malvinas y noticias sobre crímenes intrafamiliares: hombre mata a patadas a su mujer y está prófugo. Otro tipo asesinó de tres tiros a su hijo. El copete amplía: los hijos monstruo. Amenazan, roban y golpean a sus propios padres.

Afuera

Dos mujeres guardianas sentadas en sendos sillones de lona y caño oxidado, a ambos lados de la puerta. Más que puerta, el espacio que ha dejado al abrirse. Dos mujeres en los bordes de la luz. Un pasillo eyectado hacia el corazón de la manzana en donde viven. Quietas, como leones de piedra en una fachada antigua y grotesca, alerta. Redondas y desalineadas desde los cabellos hasta las pantuflas apelotonadas. Las dos con caras de sueño: labios pesados, ojos vidriosos. Las manos apoyadas sobre las faldas. Faldas de lienzo duro hasta las rodillas. Paños gruesos de colores oscuros. Una es más vieja que la otra: madre e hija. En el centro, la luz insoportable que las separa.

A pocos metros a su alrededor se levanta el Forum. Antiguas instalaciones del ferrocarril recicladas en edificios de lujo: departamentos de categoría, lofts, oficinas, locales comerciales. La señora y su hija tienen la mirada clavada hacia delante, ajenas al inminente riesgo de derrumbe a sus espaldas. Desde sus sillones de domingo, sobre la vereda, custodian el corredor de luz justo en la intersección de tiempos. Son parte de un paisaje que muta.

Intersecciones

Un par escarpines rosas caben en la palma de mi mano. Huelen a jabón blanco. Camila quiere usarlos para vestir a su muñeca. Los acomodo y los reservo en un cajón vacío. Son parte de un paisaje que muta. Sobre el tejido de lana rosa, se apoyaran tus pies minúsculos, Manuela.

Ellas permanecen en el medio del tiempo absorbidas por la luz del pasillo.

El último resplandor del día se ha posado sobre los objetos en la habitación. Como una manta liviana, los ha cubierto para que reposen. Todo parece quieto aquí.

26 oct. 2011

Todos los colores se unen en el blanco

.
Desmenuza los detalles del crimen
con la pericia de un especialista.
Una nariz arquitectónica le divide la cara en dos. 
Revuelvo el café, aspiro el perfume.
La Virginia Blend Italiano. No lo tienen en todos lados.
Doy vuelta a la página. La culpa es de los bancos.
Las chicas de la mesa de al lado no miran Todo Noticias.
Ella está mal porque se quiso enganchar al tipo con un/ embarazo,
pero él se quedó con otra novia. ¿Qué computadora
me podría complementar mejor en el trabajo?
Negocio digital. 611. Bienvenido a Movistar.
Pulse el número de la opción deseada. Pronóstico del tiempo:
una locutora rubia delante de un vidrio llovido.
Paso una, dos y tres de un tirón. Chapelco Ski Resort.
Dice azul y pienso en el cielo y el agua unidos,
dice nieve y pienso en el blanco envolviendo todo.
Para denunciar robo, hurto o extravío de su teléfono y
solicitar reposición, presione uno.
Nena de diez años falleció en un centro de ski, estaba de/ vacaciones
con su madre y hermano. Las chicas insisten con ella.
No sé cómo hace con los chicos. Trabaja, a la tarde va a patín…
a mí se me acumula toda la ropa en la cocina.
Baja espeso un licuado de frutas por la garganta de un hombre. 
Reciclar y renovar. Por cambio de equipo, presione dos.
Lo bajó del colectivo y murió. Mercado Tableta en expansión.
Un chofer de la línea 88 atropelló
a un joven de veinte años que según testigos
había subido sin monedas y molestaba a los pasajeros.
Empezá la mañana con alegría. Para solicitar reenvío de factura,
para realizar o informar pagos, presione tres. Qué linda la/ primavera,
las flores, el aire, los pájaros y los golazos de Freddo.
Moda con mensaje. Sofía gala porro.
Suplemento Taller literario. Arranco y guardo en el bolso.
Amarillo: taxi y Peugeot cruzan. Una chica cargada de carpetas,
avanza y retrocede.
Verde: el pibe sube al bondi. Se llamaba Mariano,
tenía veinte años esta mañana.
¿Me tirás unas cuadras, maestro? Para conocer todo
sobre números free presione cuatro.
No puedo, bajá.
Pará que pongo moneda. Pará.
Amarillo: ¿Una moneda, señora? ¿Una monedita, caballero? 
Rojo. Bajate loco.
No seá bonete. ¿Qué te cuesta?
Bajá, no te lo digo más.
Para consultar su saldo presione cinco. Es necesario
concentrarse en lo importante, la historia es lineal.
Un tipo canoso de piel curtida, al lado del semáforo, revuelve/ caramelo
para hacer praliné. Sostiene el pucho con los dedos amarillos.
Da pitadas largas a intervalos regulares. Nunca deja de revolver.
En el blanco se unen todos los colores.
¡Bajelo chofer!
¡Pará loco, qué hacés!
Bajá porque te cago a trompada.
Rojo. Empuja.
Verde. Arranca.
No da tiempo de pensar. Arranca.
Para obtener información sobre Speedy, presione seis.
El hombre canoso caramelo escucha un ruido que no conocía.
Un cuerpo se quiebra por encima del motor, la frenada,
las bocinas, la caja de cambio desgarrada.
El silencio de los pasajeros mirando por la ventanilla.
Música de espera. Para ser atendido por uno
de nuestros representantes, presione siete. Quietos
blancos pájaros suspendidos en un cable de alta tensión.

26 jun. 2011

una jaula

.
Nos quedamos
largo rato
mirando a los hamsters,
bichos asquerosos
que alguna gente considera
simpáticos.
Hasta las uñas
microscópicas
les viste.
Otra niña
se acercó
y los acarició
metiendo sus dedos
entre los barrotes.
A mi
no me dejan
tocarlos,
le dijiste sin capricho,
mientras tus ojos
seguían fijamente
el movimiento de los animalitos
dentro la jaula.

25 jun. 2011

ausencia

.
el olor en tu camisa
-no la he lavado
desde que te fuiste-
se está yendo de a poco.
no hay poema
que lo traiga de nuevo
a mí.

14 may. 2011

lejanías

.
Me abrazaste por la espalda
con fuerza,
elevándome unos centímetros del piso.
Sabía que eras vos
pero me tomaste por sorpresa, 
tenías ese rostro ajeno
de las distancias,
el cabello crecido,
la barba sin afeitar,
varios kilos menos.
Reconocí tu olor,
me hundí en el abrazo
y en la respiración
de ese beso
que me diste
con tu boca nueva.

+++

Compartíamos
una habitación
mínima
sin ventanas.
Hacía frío
pero a veces te metías en la cama
con el torso desnudo
y yo me acurrucaba sobre tu pecho.
Cubiertos hasta la cabeza
con varias frazadas
nos dormíamos.
Todavía
conservo el calor
de esas noches grises en Madrid,
de tu cuerpo
envolviéndome
en esa celda fuera del mundo. 

+++

Llovía
como llovió todo el mes de enero.
En un cine
descansamos de la clínica
y del reposo. 
La película ya había empezado,
nos instalamos en la penumbra.
Acomodé mi mejilla sobre la curva de tu cuello,
respiré el olor de tu ropa húmeda
y pensé que morirse
era extrañar para siempre
este momento.