15 jun. 2013

Retrovisor


La mirada en el horizonte, el hombre avanza
zigzagueando autos parados en rojo,
atraviesa los rayos de sol que llegan directo a mis pupilas
y hace sombra.
Es la primera mañana fresca de muchas.

Tiene la remera blanca manchada de sangre.
Le cruza el pecho la mancha
un manotazo con la palma abierta.
Un arnés negro marca la cintura
más pecho parece que tuviera
hinchado como gladiador romano
se mueve en las arenas de concreto.

Un hombre arcaico y la mirada mansa
busca el camión frigorífico a cincuenta metros,
tecnología del frío, higiene, carne animal fresca.
El hombre carga media res
animal que asesinó otro hombre
mediante cierta técnica de avanzada.

Es de otro la culpa y la sangre en las manos.
Como cazador primitivo
carga sobre los hombros su presa
entre autos y colectivos, motores recalentados,
alguna bocina suena.
No hay muerte aséptica.

El gesto primitivo, matar para comer,
mediado por una cadena de frío.
Un hombre mató a un animal,
otro cruza una calle céntrica
con la bestia sobre los hombros
y un arnés en la cintura.
Lleva sangre en la trama blanca de su ropa.

Avanzo y sigo a paso de hombre
la espalda gallarda por el retrovisor.
Es una espalda para no dejar de ver
media res descansa sobre sus hombros.